Para conmemorar el aniversario del 11M y el 11S hago esta página, diario de una niña que se pregunta por qué este mundo es como es.
¿Es inevitable, tan malos somos?
A partir de ahora, anotaré aquí mis pensamientos.
Hoy es un día triste, para mi el 11 ha pasado a ser un número horrible. Antes no lo era.
No era de los que me gustaban especialmente, aunque sea primo y a mi los números primos siempre me han gustado mas que los pares o los divisibles, véte tú a saber por qué.
Y no soy zurda, pero siempre he tenido ganas de usar las dos, aunque como soy muy vaga, se ha quedado en un proyecto.
Hoy doblan las campanas.
Un recuerdo a las víctimas, a los muertos y a sus allegados, a los heridos y sus familias, y a todos los que esos días nos estremecimos con el dolor de otros y con nuestro propio dolor, porque víctimas fuímos todos.
Lo vivimos en directo, como el 11S vimos estrellarse después de comer aquél avión contra la torre.
Y sentimos y pensamos lo mismo.
Retazos del apocalipsis en cámara lenta.
O de que nuestra capacidad para generar destrucción y terror es demencial.
Y de que las sociedades desarrolladas son muy frágiles.
Unos nos explican que no todos los terroristas son iguales, y que los asesinos terroristas que viven en mi tierra son mucho mejores que los musulmanes.
Otros dicen que esos musulmanes que se inmolan para matar tampoco son tan malos, que tienen nobles motivos y que en realidad no pueden hacer otra cosa para remediar injusticias.
Los que dicen estas cosas son los que pregonan que ellos son mas modernos, mas demócratas, mas justos sobre todo, y exigen derechos inalienables aunque supongan pisotear los derechos de otros o de todos, a la postre.
Y los que señalan que el terrorismo es terrorismo sea del color o ideología que sea, se les clasifica como reaccionarios y malvados que apoyan los peores instintos.
No lo acabo de entender.